Friday, February 06, 2009

Contigo... "mejor salud"


País A
Desperté abruptamente. Estaba algo enfermo y debía dirigirme al consultorio más cercano ahora que tenía tiempo pues ya había aplazado bastante este trámite.

Como era nuevo en el barrio no sabía bien dónde quedaba así que hice un par de averiguaciones y agarré la micro que me dejaba a dos cuadras. Ya había pasado por ahí antes y, para ser sinceros, el consultorio famoso tenía bastante mal aspecto por fuera, pero bueno, la ¡imagen es nada!, pensé.

Al entrar me acerqué al mesón de informaciones para decir que necesitaba una hora con el médico, frase que provocó una expresión entre asombro e incredulidad de la simpática señora que atendía... A qué otra cosa va a venir uno pensé...

Amablemente, me dijo que para sacar hora al médico debía inscribirme en la ventanilla a un costado del pasillo y que necesitaba mi carnet y una cuenta que demostrara mi hogar.

Con ambas cosas me dirigí al pasillo y vi que de las 3 ventanillas que tenían para atención sólo una estaba abierta y habían algunas personas esperando amontonadas afuera. Intenté sacar un número de las típicas maquinitas rojas asociadas a las pantallas electrónicas pero no habían números para sacar y las maquinitas indicaban cualquier cosa.

Me puse detrás de la gente para ver cómo me podían atender y esperé como 15 minutos mientras me percataba que varios de ellos tenían unos numeritos escritos a mano y que a su vez varios pacientes se empezaban a colar por el lado haciéndose los lesos.

Faltaba poco para que me tocara a mí de acuerdo a la fila que se formó, cuando se acerca una niña diciendo que le habían dicho que a las 11 debía volver a la ventanilla para cambiar una hora al médico. La reacción de las funcionarias fue de molestia diciendo que ellas nunca habían dicho eso y que debía esperar porque no podía pasar a llevar a la gente... Finalmente una de ellas la derivó a la ventanilla del lado que hace escasos minutos había abierto.

Sólo faltaba una persona cuando se asoma otra funcionaria y comienza a repartir desde dentro los numeritos famosos a todos los que íbamos a inscribirnos. Por suerte toqué el "00", por lo que fui a sentarme haciendo caso a lo que nos estaban diciendo.

No pasó mucho tiempo hasta que me llamaron de la otra ventanilla... Dije que venía al médico y que para eso me habían dicho que tenía que inscribirme primero. Rápidamente la funcionaria me informó que no habían horas al médico y que podía inscribirme pero que tenía que volver el lunes ya que las horas se reparten un cuarto para las 8.

Mientras me preguntaba mi rut, nombre, profesión, dirección, arriendo o no, si tenía más de una pieza en la casa y dónde quedaba, me dice que ahí no tienen especialidades así que si quiero una hora se puede demorar un año en que me deriven. En un año, claramente espero no seguir enfermo, pensé, pero le dije que de todas maneras quería inscribirme y que cómo podía hacerlo para que demorara menos. La respuesta rápida fue que esto era un consultorio para gente que no tenía recursos por lo que si deseaba una hora para especialista tenía que ir a la salud privada.

Algo molesto le comenté que tenía entendido que la salud pública era para todos, por algo es pública, pero ella corrigiéndose me dijo que en realidad lo que pasaba es que los que más iban al consultorio eran personas que no tienen recursos para pagar un médico particular.

Ante el panorama oscuro que veía venir por delante para poder atenderme en el consultorio que me corresponde, le dije que qué podíamos hacer entonces para arreglar el problema, pues no por ser pobre se tenía que demorar un año...

Pero mi pregunta más que esperanza o compromiso causó desmoralización y, luego de un silencio y en voz baja, me dijo "hay que irse a otro país".

País B
Desperté abruptamente. Estaba algo enfermo y debía dirigirme al consultorio más cercano ahora que tenía tiempo pues ya había aplazado bastante este trámite.

Como era nuevo en el barrio no sabía bien dónde quedaba así que hice un par de averiguaciones y agarré el auto que en no más de 5 minutos me tenía en la clínica con estacionamientos... algo caros, pensé, pero valía la pena para dejar el auto seguro.

Al entrar, me acerqué al mesón de informaciones para decir que necesitaba hora con el médico, a lo cual la niña me informó que debía acercarme al mesón de atenciones y que ahí podía pedir hora y pagar la consulta.

Estaba vacío así que me acerqué y pasé mi carnet y mi cédula. La hora más cercana que había era como en 45 minutos por lo que la persona me dijo que podía esperar en la sala viendo TV, y cursó el pago de la consulta.

Esperé leyendo unas revistas medias añejas hasta que me llamaron y en no más de 20 minutos ya había salido con mi diagnóstico y una receta con varios remedios, pero con la tranquilidad de que ya me había visto un médico y que iba a mejora pronto.

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Tuesday, February 20, 2007

Próxima Estación...


Iba en el Metro, de estación en estación, cuando de repente el conductor toma una de esas vías que salen de los túneles hacia destinos inciertos; paralelas a las normales pero que se desvían de pronto para hacernos preguntar a dónde irán, y para invitarnos a seguirlas...

El tren comienza a subir por la vía algo ruinosa y llega al exterior... dobla y sigue... y, de pronto, como si sólo hubieran pasado unos segundos, entre galpones de trenes y vueltas extrañas, estamos frente al MAR...

Un mar no como playa típica, llena de bañistas, sino un mar oxidado de tanto fierro que está junto a su orilla. El metro continúa por entre los rieles oxidados... entre máquinas aún peores, perdiendo mucho tiempo, pero que nada importa ante el asombro de semejante espectáculo.

Los niños se bajan y admiran los recovecos de los galpones. Yo no me quedo atrás y los sigo... es como un regalo de magia en medio de una ciudad de realidad tóxica, que no se puede desaprovechar.

Cuando el tren parte me quedo, y pronto cae la noche... La sensación de estar en tan apartado lugar, inubicable en un mapa y con sólo una vía para regresar, no deja de inquietarme... Recuerdo haber tenido que correr, haber sentido miedo de estar en ese lugar tan desolado. Haberme encontrado con otras personas, que no necesariamenmte estaban ahí de paso...

Pero pronto llega otro tren, que deberá detenerse para llevarme a la ciudad. Aunque no es un tren cualquiera, ha sido uno entre muchos que decidió seguir las vías desconocidas, con rumbos
inciertos... con destino a la Próxima Estación.

Friday, October 27, 2006

No puede ser verdad


















Hace algunas noches tuve un sueño "desgarrador" por decir algo. No es la primera vez que sueño con eso, de hecho creo que es la segunda, pero es tal la magnitud del sueño que son de esos que mejor quisiera olvidar.


Son de esos sueños que realmente se te escapan de las manos, no porque ocurran cosas de la naturaleza o de tu entorno que no puedes detener ni aplacar sino porque tú mismo eres el que comienzas a meterte en líos tan oscuros y extremos que no tienes vuelta atrás, debes asumir lo que has hecho en contra de toda moral o valor que tengas en tu vida y velar por tu principio de supervivencia...

Bueno, sin más rodeos, en mi sueño (que tampoco recuerdo a la perfección) salíamos Los Araya con los Ex Araya (guatón perno, momo y alguien más)... Sin recordar la seguidilla de detalles terminábamos matando a estos personajes de nuestras vidas, sin contemplación, e intentábamos ocultar sus cuerpos...


La sensación es tan extrema y estremecedora que no sabría describirla. Es como adquirir un peso gigantezco sobre los hombros que sabes que no vas a poder soportar, pero lo haces simplemente por el ya mencionado instinto de supervivencia...

El momento más álgido es post sucesos extraños de muerte y/o asesinatos (ya que no recuerdo si morían o los asesinábamos.. o un poco de ambas), donde tengo la imagen grabada de una camioneta dejada cerca de mi casa, con la puerta abierta y donde había llegado uno de los finados por ese entonces. El pánico de saber que la pesadilla no había terminado, de saber que esa camioneta llevaba a relacionarnos con el crimen que mi cerebro había intentado borrar.. Saberse culpable de un delito tan tremendo, me hizo despertar en la madrugada absolutamente tenso y sin saber si mi vida estaba en un abismo sin sima o en realidad había sido todo una maldita pesadilla... Por suerte fue así.

El problema es que como mencioné anteriormente no es la primera vez que sueño eso. Otra vez fue la casa del Mono, otro de mis amigos arayas, el escenario de una matanza y entierro en su jardín, aunque creo que las víctimas no eran conocidos...

La sensación al despertar... la misma

Monday, October 02, 2006

Mi sueño de precipicio


Aunque en realidad era mucho más melodramático de lo que aquí aparece.. podemos dejarlo en un sueño bueno y no una pesadilla

jaja

debería cambiar las nubes por mucho desierto...

El fondo marino por un suelo amarillo lleno de cactus.. y yo no parado con los brazos en alto sino que raúdamente precipicio abajo

jaja